María Paula Lovo

Tic,Tac

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Cuando intentamos encontrar un significado a la palabra “tiempo”, múltiples conceptos tienden a ser correctos, como aquél que se refiere al clima o al famoso periódico Colombiano: “El Tiempo”; lo cierto es, que teniendo en cuenta las muchas asociaciones que podemos atribuirle a éste, aquella que nosotros los colombianos le otorgamos como sucesión de instantes, no es precisamente la adecuada.

El tiempo es una de las herramientas más valiosas con las que cuenta el ser humano, y, tal vez por nuestra cultura tropical o nuestra naturalidad descomplicada, no lo consideramos de la misma manera que un israelí o un europeo, pues para ellos la puntualidad y un buen manejo del tiempo, son fundamentales en cualquier ámbito de la vida. Ahora bien, si tratásemos de buscar la causa que nos llevó a esta subvaloración del tiempo, tendríamos que remontarnos a 200 años atrás, cuando los colonizadores españoles pisaron suelo americano y nos empaparon con su cultura y tradiciones; por lo tanto, es posible que haya sido en aquélla época que adquirimos dicha consideración del tiempo.

Tristemente, el colombiano es reconocido a nivel mundial como una persona impuntual, laxa y despistada, pues no importa lo que pase, si un colombiano no llega a la hora acordada, siempre tendrá una excusa que atenúe la vergüenza de no haber cumplido, una vez más con algún compromiso o cita; no planeamos con antelación nuestras actividades, salimos siempre al momento justo sin tener en cuenta los contratiempos e imprevistos que se puedan presentar y alterar el funcionamiento “normal” de una tarea.

Las cosas en otras latitudes funcionan a un ritmo distinto, el tiempo allí es mucho más valioso y se respeta, tanto el propio como el de los demás. Es muy inusual, por ejemplo, que al acordar un compromiso un israelí llegue tarde y con excusas, contrario a lo que ya hemos hablado de nosotros los colombianos; de esta manera, la variable “tiempo”, elemento imprescindible para una negociación, genera un choque cultural entre estos dos países, debido a la concepción tan distinta que le han asignado al tiempo.

Trayendo a colación el testimonio de Meidad, aquel israelí que visitó nuestra clase y nos hizo saber cómo es negociar con colombianos teniendo en cuenta nuestras falencias en cuestiones de puntualidad y honestidad, recordamos la invalidez que le atribuyen él, y muy seguramente sus compatriotas, a las excusas que nos inventamos los colombianos, como el tráfico, el clima, entre otras, pues según él, como personas inteligentes debemos adaptarnos a las condiciones de cada región y así cumplir con los objetivos pactados.

Así, pudimos notar la diferencia abismal que hay entre las concepciones de tiempo entre nosotros y los israelíes, podremos usar los mismos relojes, y el tiempo que transcurre es el mismo, pero sabemos que el uso y el valor que le damos es totalmente distinto. Esto representa una barrera para las negociaciones que pactemos con éste y otros países, pues, nos costará trabajo negociar con alguien con quien de entrada experimentamos un choque cultural, precisamente por el tropical tiempo colombiano.

Tic, Tac

When we try to find a meaning to the word “time“, multiple concepts tend to be correct, we can refer to the climate or the famous Colombian newspaper “El Tiempo”, the fact is , that considering the many associations we attribute to it, the most accepted by Colombians as a succession of instants, is hardly adequate.

Time is one of the most valuable tools with which the human mind, and, perhaps because our culture or our natural tropical uncomplicated, we do not consider it in the same way that an Israeli or an European, because of them, the timelines and good time management skills are essential in any sphere of life. Now if we try to look for the cause that led us to this undervaluation of time, we should go back 200 years ago when the Spanish colonisers stepped on American soil and drenched us with their culture and traditions, therefore, maybe it is the time we acquired such “holding time”.

Sadly, the Colombians are a world renowned as not punctual people, lax and confused, because no matter what happens, if a Colombian not come at the appointed time, colombian always have an excuse, that mitigates the shame of not having fulfilled once more with some engagement or appointment, we do not plan in advance our activities, we always come out right when disregarding unforeseen setbacks may occur and alter the “normal ” of a task.

Things work elsewhere at a different speed, time is much more valuable and respected, either his own or the time of others. It is very unusual, for example, that by agreeing with an Israeli, he compromise and excuses to be late, contrary to what we have already talked about Colombians; in this way, the variable “time” is necessary for a negotiation, it generates a cultural conflict between these two countries, due to the design so different that is assigned to time.

Bringing up the testimony of Meidad, one Israeli who visited our class, we did not know how to negotiate with Colombian considering our shortcomings in matters of punctuality and honesty , we recall the disability attributed to him, and most likely his countrymen, Colombians make up excuses, such as traffic, weather, among others, so, according to him, as intelligent people must adapt to the conditions of each region and thus meet the agreed objectives.

Consequently, we noted the abysmal difference between the conceptions of time between us and Israelis, we can use the same clocks, and the time lag is the same, but we know that the use and value we give to it, is totally different. This represents a barrier to negotiations we made with Israel and other countries, it will cost us to negotiate with someone else experience creating a culture shock, precisely because of the tropical Colombian time.

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De Estocolmo a Bogotá.

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Jörgen disfrutando Colombia/ Jörgen enjoying Colombia

Editado por: Maria Paula Lovo

(English follows Spanish)

“Buscaba más acción”, respondió Jörgen Sjöberg cuando quisimos saber qué lo trajo a la tierra del café y las mujeres bellas. Este sueco aventurero, que se decidió por Colombia hace algo más de 10 años, quien nos relató un pedacito de sus experiencias en suelo colombiano, y cómo es para un sueco vivir en un país como el nuestro.

Jörgen creció en Estocolmo en una cultura organizada, e igualitaria en donde el tiempo transcurre a otro ritmo, no hay excusas cuando se llega tarde a una cita o un compromiso, ¡porque los suecos no llegan tarde!; la puntualidad les simboliza respeto por el otro. Aquí en cambio, somos relajados, laxos y despistados, los relojes son los mismos, pero los nuestros adquieren un ritmo tropical, por lo que abundan las excusas derivadas de llegadas tarde e informalidad.

Siendo así, ¿por qué este sueco tan distinto a nosotros, se siente un colombiano más? Decidió un día explorar esta tierra y dejar a un lado los beneficios que le ofrece el país que lo vio nacer, para dar paso a la alegría de la gente que describe como cálida y hospitalaria. Así culmina Jörgen esta descripción, mientras en su rostro se dibuja una sonrisa diciendo: “¡no hay nada más increíble que ser un colombiano!”.

A través de su relato conocimos un poco de sus tradiciones, la Navidad que se celebra desde el 23 de diciembre y durante tres días se está en familia, mientras que la fiesta de año nuevo es generalmente compartida con amigos; según Jörgen, las festividades colombianas son más agradables y emotivas, en comparación con las de su país. Cuando le preguntamos ¿qué aprendió en Colombia? nos afirmó que el “qué pena” ya hace parte de su vocabulario, y que no sale de una tienda sin obtener un descuento, como todo buen colombiano; y como todo buen sueco conserva su puntualidad, no llega tarde.

Ahora se dedica a sacar adelante su empresa, enseña sueco e inglés, sigue aprendiendo español. Ha viajado por puntos del país que muchos de nosotros ni hemos contemplado conocer. Y así como ha recorrido puntos tan distantes como Japón, Tailandia o Australia, dice que algo siempre lo hace regresar. Este es su lugar.

Y mientras Jörgen avanza con su relato, hablando de Suecia y tantas aventuras, todo esto pareciera afirmar lo que Germán Puyana nos decía, nos falta una identidad más sentida y profunda. Cómo hacemos para ser menos colombianos?, es una pregunta que ronda cuando pensamos: afuera todo es mejor. Nos hemos ido contagiando poco a poco de ese sentimiento que se arraiga casi silenciosamente entre nosotros… pero de repente llega uno de estos personajes, descendiente de vikingo pero amante del arenque y el ajiaco (sopa típica colombiana a base de pollo, papa, mazorca y guascas) por igual, Jörgen nos hizo evidentes sólo algunas razones para amar a Colombia, muchas de las riquezas que desconocemos y por las que debemos luchar, para mantenernos como una nación única, y recuperar nuestra propia identidad.

Si bien Colombia no está pasando por su mejor etapa y tiene numerosos defectos, es gratificante para nosotros que una persona proveniente de una cultura más organizada y sin tantos problemas como la nuestra, prefiera el Ajiaco en lugar del smörgåsbord, y una vida en una ciudad desconcertante como Bogotá en reemplazo a lo que nosotros llamaríamos “vida perfecta” en Estocolmo. ¡Qué bueno y distinto sería todo si los colombianos apreciáramos la patria como lo hace este sueco!; esperamos que los compatriotas que están dispersos por el mundo, tengan la oportunidad de leer nuestro blog y sepan que aunque las distancias nos separan, los recuerdos mantienen vivos los sentimientos.

Tack så mycket Jörgen, Hej då!

From Stockholm to Bogota.

Our Swedish eating “papa criolla” so tasty yellow potato.

Translated by: Somalia Ravelo and Editorial Board.

” I was looking for more action,” said Jörgen Sjöberg when we wanted to know what brought him to the land of coffee and beautiful women . This Swedish adventurer who moved to Colombia more than 10 years ago , who told us a bit about his experiences on Colombian land, and how it is for a Swedish to live in a country like ours.

Jörgen grew up in Stockholm in an organized culture , where women are equal to men in many aspects , where time moves at a different pace and there are no excuses when they’re late for an appointment or a compromise,because the Swedish are never late! ; punctuality symbolizes their respect for each other. Here, though, we are relaxed and clueless, the clocks are the same , but our take is on a tropical rhythm , making excuses abound derived from tardiness and informality.

This being so, why does this Swedish being so different from us , feels Colombian? He decided one day to explore this land and let aside the benefits offered by the country where he was born , to give way to the joy of the people he describes as warm and hospitable. Jörgen thus ends this description , with a smile on his face saying, “there is nothing more amazing than being a Colombian ” .

Trough his story we knew some of their traditions : On December 23rd the Christmas celebration starts and continues for three days with family while the celebration of New Year is usually shared amongst friends , according to Jörgen Colombian festivals are more enjoyable and moving , when compared with those of his native country. When asked what he learned in Colombia ? he stated that ” what a shame” is now a part of his vocabulary, and he does not leave a store without asking for a discount, like any good Colombian; and like any good Swedish he keeps his punctuality, he is never late.

Now he works for his own company and teaches Swedish and English, is still learning Spanish. He has travelled to places in this coutry that many of us have not even considered to know. And, thus as he has travelled to distant points like Japan, Thailand or Australia he says that always something makes him to come back. This is his place.

While Jörgen keeps talking about his experience, Sweden, and a lot of adventures, everything Germán Puyana asseverated, comes true, we need a heartfelt and deeper identity. How can we be less Colombians?, it’s a question that rounds our mind when we think: abroad, everything is better. We have been infected with that silent feeling so ingrained to us…But suddenly, one of this characters arrives, a Viking’s descendent who loves  Arenque and Ajiaco (Colombian typical soup based on chicken, potato, cob and guascas) without distinction, to teach us some of many reasons to love Colombia, a lot of our unknown richness we should fight for to keep us such as unique nation and to recover our own identity.

Eventhough Colombia is not going through its best time and has many flaws , it is gratifying to us that a person coming from a more organized culture without many problems like ours , he prefers the Ajiaco instead of a smörgåsbord , and to live in the disconcerting city of Bogota as replacement of what we call the ” perfect life ” in Stockholm. How good it would be if other Colombians appreciated their homeland like this Swedish!. However , we hope that other people who are spread throughout the world , have the opportunity to read our blog and to know that although the distances that apart us , memories keep feelings alive.

Tack så mycket Jörgen, Hej då!

Nuestro Consejo Editorial

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(English follows Spanish)

Es lunes y comienzo de semana. Nuestro país sigue agitado por protestas campesinas y los paros que completan ya una semana y han logrado hacerse visibles en nuestras ciudades. En medio de este entorno un poco convulsionado nos hemos propuesto como grupo desarrollar este blog para dar a conocer lo que somos y como somos.

Así que haciendo un alto de estas noticias que son desalentadoras, como docente de este grupo les presento a mi Consejo Editorial. Ellos tienen a cargo la responsabilidad de editar, corregir y mejorar los escritos de sus compañeros… de traducir y publicar.  Las próximas fotos seguro serán mejores… Leonardo es nuestro editor gráfico.

Amal, Faver, Paola, María Paula, Somy y Leonardo.

Editors
Our Edition Team / Nuestro equipo editorial

Our Editorial Board

It’s Monday the week just began. Our country is still shaken by countryside protests and strikes that complete and a week and have made themselves visible in our cities. Amid this environment a bit shaken as a group we have decided to develop this blog to raise awareness of what we are and who we are.

So taking a break from the news stories that are grim, as a teacher of this group I want to introduce you my Editorial Board. They are responsible to edit, correct and improve the writing of their peers … to translate and publish. Next photos will be better … Leonardo is our photo and video editor.

Amal, Faver, Paola, Maria Paula, Somy and Leonardo.