diferencias culturales

Tic,Tac

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Cuando intentamos encontrar un significado a la palabra “tiempo”, múltiples conceptos tienden a ser correctos, como aquél que se refiere al clima o al famoso periódico Colombiano: “El Tiempo”; lo cierto es, que teniendo en cuenta las muchas asociaciones que podemos atribuirle a éste, aquella que nosotros los colombianos le otorgamos como sucesión de instantes, no es precisamente la adecuada.

El tiempo es una de las herramientas más valiosas con las que cuenta el ser humano, y, tal vez por nuestra cultura tropical o nuestra naturalidad descomplicada, no lo consideramos de la misma manera que un israelí o un europeo, pues para ellos la puntualidad y un buen manejo del tiempo, son fundamentales en cualquier ámbito de la vida. Ahora bien, si tratásemos de buscar la causa que nos llevó a esta subvaloración del tiempo, tendríamos que remontarnos a 200 años atrás, cuando los colonizadores españoles pisaron suelo americano y nos empaparon con su cultura y tradiciones; por lo tanto, es posible que haya sido en aquélla época que adquirimos dicha consideración del tiempo.

Tristemente, el colombiano es reconocido a nivel mundial como una persona impuntual, laxa y despistada, pues no importa lo que pase, si un colombiano no llega a la hora acordada, siempre tendrá una excusa que atenúe la vergüenza de no haber cumplido, una vez más con algún compromiso o cita; no planeamos con antelación nuestras actividades, salimos siempre al momento justo sin tener en cuenta los contratiempos e imprevistos que se puedan presentar y alterar el funcionamiento “normal” de una tarea.

Las cosas en otras latitudes funcionan a un ritmo distinto, el tiempo allí es mucho más valioso y se respeta, tanto el propio como el de los demás. Es muy inusual, por ejemplo, que al acordar un compromiso un israelí llegue tarde y con excusas, contrario a lo que ya hemos hablado de nosotros los colombianos; de esta manera, la variable “tiempo”, elemento imprescindible para una negociación, genera un choque cultural entre estos dos países, debido a la concepción tan distinta que le han asignado al tiempo.

Trayendo a colación el testimonio de Meidad, aquel israelí que visitó nuestra clase y nos hizo saber cómo es negociar con colombianos teniendo en cuenta nuestras falencias en cuestiones de puntualidad y honestidad, recordamos la invalidez que le atribuyen él, y muy seguramente sus compatriotas, a las excusas que nos inventamos los colombianos, como el tráfico, el clima, entre otras, pues según él, como personas inteligentes debemos adaptarnos a las condiciones de cada región y así cumplir con los objetivos pactados.

Así, pudimos notar la diferencia abismal que hay entre las concepciones de tiempo entre nosotros y los israelíes, podremos usar los mismos relojes, y el tiempo que transcurre es el mismo, pero sabemos que el uso y el valor que le damos es totalmente distinto. Esto representa una barrera para las negociaciones que pactemos con éste y otros países, pues, nos costará trabajo negociar con alguien con quien de entrada experimentamos un choque cultural, precisamente por el tropical tiempo colombiano.

Tic, Tac

When we try to find a meaning to the word “time“, multiple concepts tend to be correct, we can refer to the climate or the famous Colombian newspaper “El Tiempo”, the fact is , that considering the many associations we attribute to it, the most accepted by Colombians as a succession of instants, is hardly adequate.

Time is one of the most valuable tools with which the human mind, and, perhaps because our culture or our natural tropical uncomplicated, we do not consider it in the same way that an Israeli or an European, because of them, the timelines and good time management skills are essential in any sphere of life. Now if we try to look for the cause that led us to this undervaluation of time, we should go back 200 years ago when the Spanish colonisers stepped on American soil and drenched us with their culture and traditions, therefore, maybe it is the time we acquired such “holding time”.

Sadly, the Colombians are a world renowned as not punctual people, lax and confused, because no matter what happens, if a Colombian not come at the appointed time, colombian always have an excuse, that mitigates the shame of not having fulfilled once more with some engagement or appointment, we do not plan in advance our activities, we always come out right when disregarding unforeseen setbacks may occur and alter the “normal ” of a task.

Things work elsewhere at a different speed, time is much more valuable and respected, either his own or the time of others. It is very unusual, for example, that by agreeing with an Israeli, he compromise and excuses to be late, contrary to what we have already talked about Colombians; in this way, the variable “time” is necessary for a negotiation, it generates a cultural conflict between these two countries, due to the design so different that is assigned to time.

Bringing up the testimony of Meidad, one Israeli who visited our class, we did not know how to negotiate with Colombian considering our shortcomings in matters of punctuality and honesty , we recall the disability attributed to him, and most likely his countrymen, Colombians make up excuses, such as traffic, weather, among others, so, according to him, as intelligent people must adapt to the conditions of each region and thus meet the agreed objectives.

Consequently, we noted the abysmal difference between the conceptions of time between us and Israelis, we can use the same clocks, and the time lag is the same, but we know that the use and value we give to it, is totally different. This represents a barrier to negotiations we made with Israel and other countries, it will cost us to negotiate with someone else experience creating a culture shock, precisely because of the tropical Colombian time.

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