C.Q

Un viaje a 15.000 km

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English follows Spanish Describir una cultura milenaria en pocas horas resulta una tarea imposible de cumplir. China se destaca no sólo como una de las economías emergentes y protagonistas en el entorno global; sino como un país de una gran riqueza cultural. Tratamos de hacerlo diferente, así que como clase nos dimos cita fuera del salón. Esta vez teníamos expectativas de lo que nos esperaba, varias veces la profesora nos habló de su amiga y profesora de mandarín a quien llama con cariño “Patty”, cantonesa, residente en Colombia hace 18 años y quien aún le cuesta trabajo nuestros fonemas en español. Nos propuso sumergirnos en su cultura por unas horas, sin tener que subirnos en un avión. Así fue, como estando en medio de los grandes edificios y del agitado ritmo de vida que se vive en la calle 93 en Bogotá, nos trasportamos por un momento a 15.734 km de distancia, gracias a “CookingTaichi” un rinconcito de China donde ella habla de su país. Un portal lleno de detalles mágicos que nos hicieron sentir como en su tierra por un momento. A la entrada en el suelo dos osos panda, y un cuadro que explica el ying-yang. Siempre los colores vivos, las lámparas, las sillas, las mesas, en donde se disfruta de la deliciosa gastronomía China, su pintura, arte y música. Our host Nuestra curiosidad era parte de la jornada. Encontramos una fuente de los deseos, una enorme estatua de buda, vestuario, cuadros y música. Por un momento nos desconectamos de Bogotá, del chocolate con queso o la comida que encontramos fácilmente en alguna esquina. Era momento del chop suey, el chow fan, los vegetales con soya, las sopas típicas y también su té. Todos nos entretuvimos bastante a la hora de comer: un rato con los famosos “palitos chinos”, algunos hasta ahora aprendiendo y otros ya expertos, después con la mesa giratoria, que según las tradiciones chinas, es utilizada para que todos puedan degustar el plato de los demás comensales en la mesa. Compartimos este espacio con un invitado a nuestra clase – atentos a nuestro siguiente post – y todos juntos escuchamos sus historias de viaje a China, escuchamos a Patty y nos imaginamos a quince mil kilómetros de distancia. A ella le pedimos “auxilio” para entender cada uno de los mensajes que estaban en las paredes, uno que decía que las cosas no llegan sin el esfuerzo, otro que hablaba que más allá del conocimiento siempre había más… sin intérprete no podíamos comprender nada. Allí sabíamos que había un mensaje, pero necesitábamos ayuda para saber que se escondía allí. Budha present all aroundAl final llegaron unas bandejas cargadas de galletas de la fortuna. ¡Allí estaban! China y su superstición. Tal vez sí era cierto que el destino tenía un mensaje guardado para nosotros. Entre palitos y letras chinas, tuvimos tiempo para departir y conocer un poco. Aprendimos que el 8 es el número de la suerte, que definitivamente evitaban el 4 por su parecido homófono con la palabra muerte, que el rojo y el dorado son los colores apropiados a la hora de dar un regalo; sobre la importancia del “guanxi” o reciprocidad además que las relaciones de negocios son de largo plazo y toma tiempo que se consoliden. Aprendimos que los chinos son cálidos y hospitalarios, su respeto por el adulto mayor y los ancianos. Pero ante todo vamos aprendiendo que prepararnos para negociar con otras culturas no se trata de aprender Wikipedia de memoria. Se trata en cambio de ser flexibles y estar dispuestos a entender que somos diferentes y que la diversidad es parte de la interacción con los demás. Sabemos que aún queda mucho por conocer de China, su gente, su historia, su cultura; pero gracias a este espacio compartido, los conocimientos y el deseo de visitar este país, son ahora mucho más grandes.

A trip 15734 km from Colombia Translated by: Somalia Ravelo To describe an ancient culture in a few hours is an impossible task to accomplish. China stands out not only as one of the emerging and key players in the global environment , but as a country with a rich culture. We try to make it different , so we came together as a class outside the classroom. This time we knew what to expect, several times the teacher told us about her friend and Mandarin teacher who she fondly called ” Patty ” , Cantonese , living in Colombia for 18 years and who still has trouble with some Spanish words. She proposed to us to immerse in her culture for a few hours , without having to climb on a plane . In the middle of the big buildings and the hectic pace of life lived on the street 93 in Bogotá we transported back for a moment 15,734 km away , thanks to “CookingTaichi ” a little corner of China where Patty talks of her country. A portal full of magical details that made us feel at her hometown for a moment. Upon entry on the floor are two pandas and a table explaining the ying – yang. Filled with bright colors, lamps , chairs , tables , where you can enjoy delicious Chinese cuisine , art and music .

Environment at restaurant Our curiosity was part of the day. We found a wishing well , a huge statue of Buddha , costumes , paintings and music. For a moment we disconnected ourselves from Bogota , hot chocolate and cheese or food easily found in any corner . It was time for chop suey , chow fan, vegetables with soy , typical soups and also their tea. We were all entertained around mealtime: with the famous ” chopsticks ” , some learning now and others experts and then with the turntable , which according to Chinese traditions , is used so that everyone can enjoy eachothers dish at the table. We shared this space with a guest to our class – keep tuned for our next post – and together we listened to stories of his trip to China and imagined ourselves ten thousand miles away . We asked for ” help ” to understand each of the messages that were on the walls , one said that things do not come without effort, the other saidthat beyond knowledge there is always more … without an interpreter we could not understand anything . We knew there was a message, but needed help to know what was hiding there. Finally laden trays of fortune cookies arrived . There they were ! China and its superstition. Perhaps it was true that fate had in store for us a message . Chinese colors all around Between chop-sticks and Chinese characters , we had time to socialize and learn a little . We learned that 8 is the lucky number , they definitely avoid the number 4 for its resemblance to the word death , that red and gold are the most appropriate colors when wrapping a gift , on the importance of ” guanxi “or reciprocity and also that business relationships are long termed and takes time to consolidate . We learned that Chinese people are warm and hospitable, and their respect for the elderly. But above all we learned that in order to prepare to negotiate with other cultures we need more than a Wikipedia memory . It is however neccesary to be flexible, and be willing to understand that we are different, so, that diversity is part of the interaction with others. We know that there is still much to be learned about China, its people, its history, its culture, but thanks to this shared space, the knowledge and the desire to visit this country , are now much bigger.

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